martes, 28 de abril de 2026

Místico


 La intersección donde el afecto humano deja de ser algo terrenal y se convierte en algo supremamente sagrado... lo místico

Amar profundamente es un acto de valentía, donde uno como ser humano debe despojarse de todas sus armaduras y dejarse habitar por el ser que ama. Para entrar en lo místico del amor, uno debe abandonar su ego, sus ruidos y temores, sus miedos. Estar fuera de si mismo.

Y, entonces, ¿no es eso lo que sucede cuando amamos?

Cuando amamos, dejamos de ser el centro de nuestro propio universo; el rostro del ser amado se convierte en un universo infinito y el cariño diario en una forma de escritura sin palabras.

Amar entonces es, en esencia reconocer que existe un misterio en la otra persona que jamás podremos descifrar. Es reconocer que, aunque nuestros cuerpos estén en el mundo real, el sentimiento hacia el ser amado pertenece a eso que la ciencia no puede medir o palpar, pero que el alma reconoce como hogar. Como bien escribió el maestro Willie Colón, en su poética canción "¡Oh, qué será!... "no tiene tamaño y es naturaleza, anda en las bocas y las cabezas".

El amor es ese puente que une lo visible, con lo invisible; lo real con lo místico...

Perderse, para encontrarse... convirtiendo el roce de una mano en un eco de la eternidad.

   

 

jueves, 23 de abril de 2026

Vaiven

 


El vaivén es quizás, la palabra que mejor describe a la coreografía del amor... es el compás de lo incierto.

Ese ir y venir entre la entrega absoluta y el miedo a perderse; entre la risa compartida y el silencio que pasa.

Es ese momento en el que te lanzas hacía el otro, buscando refugio y conexión.

Es el regreso a uno mismo para no desdibujarse, para recordar quienes somos fuera del "nosotros".

Si el amor fuera una línea recta, sería una llanura monótona... lo que lo mantiene vivo es esa oscilación. Como cuando nos mecemos en un columpio: el vértigo de la caída es lo que precede al vuelo mas alto.

Entonces, en el amor el secreto no está en detener el movimiento para buscar una estabilidad; sino aprender a disfrutar del balanceo sin soltarse de las cuerdas o de cadenas de ese columpio.

Así que, al final amar es aceptar que habrá días de resaca y días de marea alta. 

Es entender que el vaivén no es la falta de constancia, sino la prueba de que el sentimiento está vivo, respirando y latiendo a su propio ritmo

Y en ese vaivén, ¿estás en un momento de ida hacia alguien o mas bien en ese regreso necesario hacía ti mismo?