El amor, en su versión sublime, suele tener un lenguaje hermoso. Pero cuando la frecuencia y la línea fallan y, por error nos quedamos atrapados en una experiencia amorosa equivocada, la realidad no solo se vuelve dolorosa; se vuelve bizarra
Entrar en una relación errónea es como intentar sintonizar una estación de radio en medio de una tormenta eléctrica: lo que debería ser una melodía se convierte en una estática inquietante que termina de distorsionar nuestro propio reflejo
Lo bizarro entonces no reside en el odio, sino en el comportamiento de la persona: la ceguera voluntaria, no dándote cuenta del error; un lenguaje inventado basado en un código de excusas y el peor comportamiento, la soledad acompañada en donde el silencio de la persona que tienes a tu lado pesa mas que un grito
A veces lo bizarro se vuelve cómodo y terminamos acostumbrándonos a la arquitectura torcida de una relación tóxica porque nos da miedo el vacío que puede llegar a haber fuera de esas paredes deformes y que, termina siendo un laberinto en donde, esas paredes se mueven cada vez que crees haber encontrado la salida
Al final, despertar de una experiencia así es como salir de un mal sueño... se mira hacia atrás y no lograras comprender como se pudo considerar "normal" vivir en aquel caos.
Lo BIZARRO deja de serlo cuando recuperas el derecho a la lucidez, entonces tienes todo el derecho de volver a amar

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