La hojarasca es, en esencia, la memoria del bosque. Es ese manto de hojas secas, ramas y olvidos que cruje y resuena bajo nuestros pies, recordándonos que, nada muere del todo, sino que se transforma en el suelo de lo que será
Por eso, el amor se parece mucho a la HOJARASCA
A veces, idealizamos al amor como las hojas verdes de la parte mas frondosa del árbol, pero el amor real también habita en lo que cae...
Y es así como para que un árbol siga vivo, debe dejar salir, caer o quitar lo que ya cumplió un ciclo.
En el amor, debemos soltar versiones pasadas de nosotros mismos o de la persona que nos acompaña para poder nutrir la relación
La hojarasca protege las semillas y las raíces del frío. Nuestras experiencias pasadas, los errores no repetidos, las risas viejas y las heridas sanadas crean esa hojarasca que de alguna manera protegerá nuestro amor
Amar es, sin duda aceptar que habrá momentos de desprendimiento. Es entender que, lo que hoy está seco y crujiente bajo nuestros pies es, en realidad, lo que nos fortalecerá la relación en el mañana...
El amor, no siempre será el susurro del viento en las ramas verdes, brillantes y frondosas; algunas veces será el ruido seco de lo que se rompe para volverse tierra y... volver a fecundar, hacer crecer árboles... FLORECER
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